Crítica Literaria
El décimo
¿La historia de mi boda?
Óiganla ustedes; no deja de ser rara.
Una escuálida chiquilla de pelo greñoso, de ra&ia…
El vampiro
—Padre, nadie ignora que Su Reverencia es el confesor más austero y rígido de la Iglesia. Por eso le he elegido para confesarl…
El mar
Creía en la montaña pero soñaba con el mar.
Ciertamente lo ignoraba. Su extensión. Su color. Su cambiante movili…
El signo interior
Mi hermana Florencia-—me contaba Mario era la alegría de la casa y la tristeza de sí misma. Después de loquear, de re…
El conjuro
En los ojos nocturnos de Celedonio Parra barájanse lentamente los naipes verdes del porotal. Esos ojos labriegos, ante la invasi&oacu…
Conciencias cansadas
Salí del teatro, disgustado, triste, con el cerebro lleno de ideas negras. Tanta grosería, tanta bestialidad, me molestaban. M…
La promesa
Mateo de Zalbidea y Pérez era un hombre como los demás, y no es poco ser.
Digo que este Mateo se había enamorado a los…
El rival
Tenía los ojos, más bien dicho las pupilas, cuadradas, la boca triangular, una sola ceja para los dos ojos, una desviaci&oacu…
Las cerezas
Cierto día de fiesta del mes de junio, a los postres de una comida de aldea, de las que se prolongan y degeneran en sobremesas interm…
El sacerdote
Había casi terminado sus estudios eclesiásticos. Mañana sería ordenado, mañana alcanzaría la uni&o…
Viaje alrededor del porvenir
A eso de las dos de la mañana despertó el administrador en un sobresalto. Tocó el botón de la luz y alumbr&oacu…
El meditador y el esclavo
... Pasó que, huésped en una casa de campo de Megara, un prófugo de Atenas, acusado de haber pretendido llevarse bajo…
Como el pez en el agua
Llaman en Andalucía tener asaúra a una cosa que no es precisamente tener asadura, aunque algo se le parezca. Que ¿qu&ea…
El primer beso
Más que conversar, aquellos dos susurraban: hacía poco que el romance había empezado y andaban tontos, era el amor. Am…
La conjuración de las palabras
Érase un gran edificio llamado Diccionario de la Lengua Castellana, de tamaño tan colosal y fuera de medida, que, al deci…
Historia vulgar
La quiso un poeta; la quiso mucho y largos meses distrajo su esperanza en los linderos del jardín donde mariposeaba la niña.
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El conde Lucanor
En el nombre de Dios: amén. Entre las muchas cosas extrañas y maravillosas que hizo Dios Nuestro Señor, hay una que lla…
Las medias rojas
Cuando la rapaza entró, cargada con el haz de leña que acababa de me rodear en el monte del señor amo, el tío Cl…
Cartas a los muertos
Mi querido poeta:
He sabido que Ud. va a publicar un nuevo libro. Y me apresuro a advertirle que Ud. no puede hacer eso. La razón que…
Ella
Cuando Ella murió después de largas semanas de agonía y morfina, de esperanzas, anuncios tristes desmentidos con viole…