Crítica Literaria
La mujer de otro
Supongo que siempre lo supe; un día yo iba a terminar llamando a esa puerta. Ese día fue esta noche.
La casa es más o m…
Entre la vida y la historia
La noticia prudujo inusitado alborozo en la dilatada
familia de Gaytán Jaúregui, una familia gue no cabí…
El entierro de la sardina
Rescoldo, o mejor, la Pola de Rescoldo, es una ciudad de muchos vecinos; está situada en la falda Norte de una sierra muy fría…
El diamante de la inquietud
Dirás, acaso, que el fantasma me venció en toda la línea.
No, amigo: ¡Yo vencí al fantasma!
¡Le venc…
El espejo de la muerte
¡La pobre! Era una languidez traidora que iba ganándole el cuerpo todo de día en día. Ni le que daban ganas para …
Cantora nocturna
Joe, macht die Musik von damals nacht.
La que murió de su vestido azul está cantando.
Canta imbuida de muerte al sol d…
El fusilado
¡Cuánto tiempo llevábamos a caballo! ¡Al principio éramos un ejército; ahora sumábamos unos c…
Espantapájaros
No se me importa un pito que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o …
Las últimas miradas
El hombre mira a su alrededor. Entra en el baño. Se lava las manos. El jabón huele a violetas. Cuando ajusta la canilla, el ag…
La ciudad
Un joven músico, mirando fijamente a la lejanía con sus ojos negros, decía en voz queda:
—La música que yo quisi…
El republicano y los Reyes Magos
Como su padre había sido también republicano y racionalista, le había puesto por nombre Sócrates. Él, a …
Las islas nuevas
Al cuarto día, la neblina descuelga a lo largo de la pampa sus telones de algodón y silencia; sofoca y acorta el ruido de las …
Vida loca
Fermín había sido siempre de carácter raro. Se le veía en silencio vagar largas horas por el campo, solo y sin o…
Palomas blancas y garzas morenas
-Mi prima Inés era rubia como una alemana. Fuimos criados juntos, desde muy niños, en casa de la buena abuelita que nos amaba …
Una mala mujer
Como se había dejado abordar en seguida y era muy joven, ella creyó útil contarle su historia.
—Yo soy hija de un mili…
La venta de los gatos
I
En Sevilla, y en mitad del camino que se dirige al convento de San Jerónimo desde la puerta de la Macarena, hay, entre otros vent…
La amante de Santiago
Todos los amigos de Santiago estaban sorprendidos de aquella predilección suya por una mujer de aspecto tan vulgar.
…
La gota de agua que no quería perder su "individualidad"
Por la noche, en el verano, a partir de las doce pueden regarse los tiestos.
Se supone que a las doce –y se supone mal– nadie pasar…
La venganza creadora
Sol y mar, pereza y calor. Los breves días de vacaciones transcurrían apaciblemente en Acapulco. Cuanto no era allí…
Volverla a ver
AL asomarme al balcón del hotel, estrenando la luz de la mañana, a aquel balcón que dominaba el caserío y el…