Drama
Libro de Poemas
Este poeta español, miembro de la mítica Generación del 27, es el mayor referente de la literatura española del …
Un horrible bloqueo de la memoria
¿Ha sucedido o no ha sucedido? En mi cabeza se ha formado un vacío ambiguo, que podría deberse igualmente al trauma de …
Cruzando el río
Un anciano maestro zen y dos discípulos andaban en paz y silencio por un largo camino. Hacia el mediodía llegaron a un r&iacu…
Canción de Navidad
Sí, y la columna era la suya. La cama era la suya y suya era la habitación. Pero lo mejor de todo es que el tiempo que le qued…
La confesión de un crimen
En el vasto salón del Prado aún no había gente. Era temprano; las cinco y media nada más. A falta de personas fo…
Los que no quieren creer que son amados
Se hablaba de Carlos N., un cuarentón distinguido, jovial, a la sazón en París, y alguien dijo:
—Vendrá en esto…
Un lugar limpio y bien iluminado
Era tarde y todos habían salido del café con excepción de un anciano que estaba sentado a la sombra que hacían l…
El fabricante de honradez
IX
Conforme había previsto Mirahonda, tocáronse luego las tristes consecuencias de la imprudente contrasugestión.…
Poquita cosa
Hace unos días invité a Yulia Vasilievna, la institutriz de mis hijos, a que pasara a mi despacho. Teníamos que ajustar…
El vaso de leche
Afirmado en la barandilla de estribor, el marinero parecía esperar a alguien. Tenía en la mano izquierda un envoltorio de pape…
La Dama Duende
Entre las comedias del fecundo y elegante Calderón merecía, sin duda, uno de los lugares mas distinguidos la que se conoce con…
Un superhombre
I
Enrique era un superhombre: todos sus amigos lo sabíamos de sobra.
Había leído a Nietzsche allá por el a&nti…
Una aventura india
Pitágoras, estando en la India, aprendió, como saben todos, en la escuela de los gimnosofistas la lengua de los animales y la…
La médica
Era D. Narciso un enfermo de mucho cuidado; entendámonos, porque la frase es de doble sentido. No digo que estuviera enfermo de mucho…
La escalera
—¿Sabes quién ha vuelto de París?—me preguntó ayer un amigo.
—¡Qué he de saber, hombre! Vamos, dim…
La bella alma de Don Damián
Don Damián entró en la inconsciencia rápidamente, a compás con la fiebre que iba subiendo por encima de treinta …
Una tarde de domingo
Eugenio Karl salió aquella tarde de domingo a la calle, diciéndose: “Es casi seguro que hoy me va a ocurrir un suceso extra&nt…
La aldeana infiel
A orillas del río
bajo el limonar
te viste, Dolores,
ayer coii Pascual.
De tí los vecinos
por no…
El Senor
Leopoldo Alas, "Clarín"
(Zamora, 1852 - Oviedo, 1901)
Leopoldo Alas García-Ureña nació el 2 de Ab…
Dónde está mi cabeza
- I -
Antes de despertar, ofrecióse a mi espíritu el horrible caso en forma de angustiosa sospecha, como una tristeza hond&ia…