Ficción Gótica
La muerte de un hijo
Desarata declara que la pérdida que sufre es un castigo
(Del Ramayana)
Un día, cuando ias lluvias refrescaron la tierra e hic…
El miserere
Hace algunos meses que visitando la célebre abadía de Fitero y ocupándome en revolver algunos volúmenes en su ab…
La lotería del diablo
El diablo es vicioso, grandemente vicioso; y dentro de su impuro ser no hay vicio que no llegue a la plenitud. Porque de no ser así, …
Mi entierro, discurso de un loco
Una noche me descuidé más de lo que manda la razón jugando al ajedrez con mi amigo Roque Tuyo en el café de San …
La herencia de la bruja
Cuando las dos amigas se quedaron solas, en la amplia habitación que servía de taller a la talabartera, Nicolasa, cediendo a l…
El beso
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En la época a que se remonta la relación de esta historia, tan verídica como extraordinaria,, lo mismo que al present…
El vampiro
—Padre, nadie ignora que Su Reverencia es el confesor más austero y rígido de la Iglesia. Por eso le he elegido para confesarl…
Un Cuento De Las Montañas Escabrosas
El cuento se basa, al menos en parte, en las experiencias de Poe en la universidad de Virginia; pero también en sus ulteriores inquie…
El hombre que ríe
Señor doctor, yo soy Tony Garnier, el famoso clown Tony Garnier, que poseí el raro secreto de la risa. Yo soy el hombre que r&…
El del espejo
Así como las mujeres se sonríen a través del espejo, Gabriel había caído, yo no sé cómo, e…
El diablo y el relojero
Vivía en la parroquia de San Bennet Funk, cerca del Mercado Real, una honesta y pobre viuda quien, después de morir su marido,…
La historia de un hombre supersticioso
“Hubo algo muy extraño acerca de la muerte de William, ¡muy extraño de veras!” suspiró con melancolía un h…
El caballo muerto
Sentían que llevaban corazones bordados de nervaduras como las hojas, todas iguales y sin embargo distintas en las láminas de…
La fría mano del misterio
Después del casamiento, mi mujer me arrastró rápidamente hasta el coche. A la puerta de la iglesia, de pie sobre las lo…
El hombre muerto
El hombre y su machete acababan de limpiar la quinta calle del bananal. Faltábanles aún dos calles; pero como en éstas …
El verdugo
El campanario del pueblecito de Menda acaba de dar las doce. En aquel momento de la noche, un joven oficial francés, apoyado en el p…
El fantasma provechoso
Un caballero rural tenía una vieja casa que era todo lo que quedaba de un antiguo monasterio o convento derruido, y resolvió d…
Mi hermana Antonia
I
¡Santiago de Galicia ha sido uno de los santuarios del mundo, y las almas todavía guardan allí los ojos atento…
El loco de los relojes
Con este nombre designaban en uno de nuestros primeros manicomios a un pobre demente, que antes de serlo se llamaba D. Isidoro Val…
El hombre de arena
Clara a Nataniel
Es cierto que hace mucho que no me has escrito pero creo, sin embargo, que me llevas en tu alma y en tus pensamientos; pues…