Ficción Gótica
El talismán
La presente historia, aunque verídica, no puede leerse a la claridad del sol. Te lo advierto, lector, no vayas a llamarte a enga&ntil…
Más allá
Yo estaba desesperada -dijo la voz-. Mis padres se oponían rotundamente a que tuviera amores con él, y habían llegado a…
El resucitado
Crónica de la época del trigésimo segundo virrey
A principios del actual siglo existía en la Recolección …
La garita del diablo
I
En el costado Norte del castillo de San Cristóbal, y formando parte de la roca sobre la cual se eleva el macizo y formidable muro,…
Verónica
Fray Tomás de la Pasión era un espíritu perturbado por el demonio de la ciencia. Flaco, anguloso, nervioso, páli…
La mujer alta
V
--Os hago gracia, mis queridos amigos --continuó Gabriel--, de las reflexiones y argumentos que emplearía yo para ver…
El Ceremonial
Narra como un joven es enviado por su familia a ser parte de un extraño y antiguo rito celebrado por su familia hace generaciones.
La tristeza
Fuese el tío Roque a su choza haciéndose cruces de lo que había oído, y algo temeroso de que aquella mujer fuese…
Paz a los muertos
- I -
Orad por los difuntos; que no es la misericordia de Dios más dura que las entrañas de la tierra...
S…
El tesoro del diablo
Dos caballeros de Malta tenían un esclavo que se jactaba de poseer el secreto de invocar a los demonios y obligarles a revelarle las …
La mancha indeleble
Todos los que habían cruzado la puerta antes que yo habían entregado sus cabezas, y yo las veía colocadas en una larga …
El automóvil de la muerte
A Enrique Díez-Canedo
Los campesinos estaban indignados, con esa indignación que atropella por todo, que no mide ya…
El espectro
Todas las noches, en el Grand Splendid de Santa Fe, Enid y yo asistimos a los estrenos cinematográficos. Ni borrascas ni noches de hi…
Pesadillas
La luz de una lámpara verde suspendida en medio del dormitorio, envolvía los muebles en una soñolienta hopalanda lumin…
La isla de la muerte
¿En qué país de Ensueño, en qué fúnebre país de Ensueño está la isla Somoria…
El ánima sola
Ni una vez, ni una, se acusó a sí propio el licenciado de la tragedia del castillo. A raíz del pero, tembl&…
Los que ignoran que están muertos
Los muertos — me había dicho varias veces mi amigo el viejecito espiritista, y por mi parte había encontrado, varias veces tam…
La araña
Jueves, 17 de marzo.
Me encuentro en un notable estado de excitación. Ya no hablo con nadie; apenas doy los buenos días a la s…
La madre loca
Un día que visitaba yo un manicomio, el médico que me acompañaba me dijo:
- Le voy a enseñar una celda donde un…
El ahogado
Sebastián dejó el montón de redes sobre el cual estaba sentado y se acercó al barquichuelo. Una vez junto a &eac…