Ficción Histórica
La condenada
Catorce meses llevaba Rafael en la estrecha celda. Tenía por mundo aquellas cuatro paredes de un triste blanco de hueso, cuyas grieta…
Las señoritas
Les demoiselles o señoritas del Berry nos parecen primas de las milloraines normandas que el autor de La Normandie merveilleuse desc…
Noche servia
Las once de la noche. Es la hora en que cierran sus puertas los teatros de París. Media hora antes cafés y restaurantes han ec…
Aroma de pecado
Sola, en la elegante habitación del hotel, se revolvía en el lecho, sin poderse dormir. Sus carnes producían rumor …
La conciencia
En aquellos tiempos en que los guerreros iban completamente vestidos de hierro, vivía un hombre muy poderoso, pero muy malo, tanto qu…
Hasta que lleguen las doce
A las doce menos cuarto del mediodía de ayer se derrumbó una casa en construcción.
(De los periódicos)
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El collar
Era una de esas lindas y deliciosas criaturas nacidas como por un error del Destino en una familia de empleados. No tenía dote,…
La trama de la vida
El visir Alí-ben-Hassán, primer ministro de Amgiad, el gran califa, se paseaba un día por los alrededores de Bagdad. D…
Una aventura de amor
Cuando Lorenzo Torreón llegó a su casa de vuelta del baile, aquel martes de Carnaval amanecía. La luz que en la calle t…
Calixto Garmendia
—Déjame contarte —le pidió un hombre llamado Remigio Garmendia a otro llamado Anselmo, levantando la cara—. Todos estos d&iacu…
Un matusalén ártico
El antiguo castillo de un rico propietario de Finlandia veíase muy favorecido de gentes en aquella fría noche de Navidad, gen…
Como flor de almendro
Ansiosa, acodada sobre la barandilla de popa,
fijaba con insistencia los ojos en el horizonte, como si quisiera dar fuerza a sus pupi…
Golpe doble
Al abrir la puerta de su barraca encontró Sènto un papel en el ojo de la cerradura...
Era un anónimo destilando amenaza…
Grandes Esperanzas
Tercer volumen de la obra de Grandes Esperanzas empieza a partir del capítulo 40.
El nuevo maestro
Nuestra pequeña escuela ha cambiado mucho desde la marcha del señor Hamel. Cuando él estaba aquí teníamos…
La gitanilla
(Sección 6)
Hecho esto, comieron lautamente; repartióse el dinero prometido con equidad y justicia; renováronse…
Un héroe
Todas las noches, apenas terminábamos de cenar, nos agrupábamos en derredor de la lumbre para escuchar los interesantes relat…
El mechón de cabello
Agilulfo, monarca de los longobardos, estableció en Paria, ciudad de Lombardía, la base de su soberanía. Como sus antec…
El amigo de la muerte
I
Méritos y servicios
Éste era un pobre muchacho, alto, flaco, amarillo, con buenos ojos negros, la frente despejada y…
El sueño de un reo de muerte
Una mañana, al salir de casa, hirió mis oídos el repique agudo y estridente de una campanilla. Llevé la mano a…