Ficción Histórica
El Hambre
La prosa de Manuel Mujica Láinez es fluida y culta, de sabor algo arcaico y preciosista; rehuye la palabra demasiado común, si…
Las dos doncellas
(Sección 5)
No se había aún dormido don Rafael, esperando a su hermana, por saber lo que le había pasad…
Aventura incomprensible
Todavía no hace cien años, en varios lugares de Francia perduraba aún la absurda creencia de que, entregando el alma al…
Las justicias de Cirilo
Era su señoría don Cirilo Sorogastúa, subdelegado de Chachapoyas, todo lo que se entiende por una autoridad sui generi…
El antepasado
-Durante la temporada de los baños de mar -dijo Carmona, nuestro proveedor de historias espeluznantes- hice migas con un muchacho que…
Una hora de amor
I
Donde la Sacerdotisa de Venus empieza a creer en la despoblación del Bosque Sagrado.
¡Tan!... &iexc…
Historia de un marido asesinado
El señor de la Courtinière, gentilhombre bretón, pasaba la mayor parte del tiempo cazando en sus bosques y visitando a…
El rey de la máscara
El cura de San Rosendo de Gondar, un viejo magro y astuto, de perfil monástico y ojos enfoscados y parduscos como de alimaña m…
Pecado de omisión
A los trece años se le murió la madre, que era lo último que le quedaba. Al quedar huérfano ya hacía lo m…
El crimen de la calle de la Perseguida
- Aquí donde me ve soy un asesino.
- ¿Cómo es eso, don Elías? - pregunté riendo, mientras le llenaba la c…
Un viejo verde
Oíd un cuento... ¿Que no le queréis naturalista? ¡Oh, no! será idealista, imposible... romántico.
*…
A la plata
Aquel enjambre humano debía presentar a vuelo de pájaro el aspecto de un basurero. Los sombreros mugrientos, los forros encarn…
Facundo
Traspuestas las penurias del viaje, cayó al campamento una noche de invierno agudo.
Era un inconsciente de veinte años, proy…
El fantasma provechoso
Un caballero rural tenía una vieja casa que era todo lo que quedaba de un antiguo monasterio o convento derruido, y resolvió d…
El invitado ambicioso
Este suceso se inició al caer la tarde de un día de septiembre. En aquel momento se hallaba la familia congregada alrededor de…
La estéril
Aunque las tupidas cortinas, como centinelas vigilantes, cerraban el paso al frío; aunque las lámparas ardían claras y …
Elizabide el Vagabundo
Muchas veces, mientras trabajaba en aquel abandonado jardín, Elizabide el Vagabundo se decía al ver pasar a Maintoni, que volv…
El chiflón del diablo
En una sala baja y estrecha, el capataz de turno sentado en su mesa de trabajo y teniendo delante de sí un gran registro abierto, vi…
La ganadera
No podía el cura de Penalouca dormir tranquilo; le atormentaba no saber si cumplía su misión de párroco y de cri…
Navidad en los Andes
Marcabal Grande, hacienda de mi familia, queda en una de las postreras estribaciones de los Andes, lindando con el río Marañ&o…