Poesía
Totum revolutum
En este libro se reúnen diversos poemas satíricos sobre diferentes circunstancias de la vida, tales como el matrimonio, la mue…
El mar
Creía en la montaña pero soñaba con el mar.
Ciertamente lo ignoraba. Su extensión. Su color. Su cambiante movili…
Abrojos
Este libro contiene poesías del autor que fueron de las primeras que escribió. Fueron publicadas en el año 1887 en Sant…
La inaccesible novia
No pasa una semana sin que, en Ginebra o en Lucerna o en Interlaken o en cualquier otra población suiza, un diario publique, indife…
La aldeana infiel
A orillas del río
bajo el limonar
te viste, Dolores,
ayer coii Pascual.
De tí los vecinos
por no…
Obrerito
Madre, cuando sea grande,
¡ay..., qué mozo el que tendrás!
Te levantaré en mis brazos,
como el …
Biografía breve
Rubén Darío, cuyo verdadero nombre era Félix Rubén García Sarmiento, nació el 18 de Enero de 1867 …
Escrito en el agua
Desde niño, tan lejos como vaya mi recuerdo, he buscado siempre lo que no cambia, he deseado la eternidad. Todo contribuía alr…
La creación
La mujer y el hombre soñaban que Dios los estaba soñando.
Dios los soñaba mientras cantaba y agitaba sus maracas, envue…
Testimonio
Soy yo, soy yo quien ama, dadme paso
y no toquéis mi sangre, mis cabellos.
Nadie puede decir con este llanto
el fin…
Triunfo de sol
Todo se ve. Hasta el vello que cubre la corteza de los árboles. Las hojas transpareutau su tejido.
La línea lejana del ho…
Mendiga voz
Y aún me atrevo a amar
El sonido de la luz en una hora muerta,
El color del tiempo en un muro abandonado.
En mi mirada lo…
Si mis manos pudieran
(Libro de Poemas, 1921)
Yo pronuncio tu nombre
en las noches oscuras,
cuando vienen los astros
a b…
La Cautiva
La Cautiva es un poema narrativo épico, publicado originalmente en 1837. Se considera la obra más representativa del romantici…
Oración final
Tú que callas, ¡oh Cristo!, para oírnos,
oye de nuestros pechos los sollozos;
acoge nuestras quejas, los gemidos
de este…
Biarritz
Y ¡cómo decir el sortilegio de esta playa en que todos los lujos, todas las elegancias, todos los refinamientos, forman contr…
El caballo de bronce
Niños, que de siete a once,
tarde y noche, alegremente,
jugáis en torno a la fuente
del gran caballo de bron…
Decir las cosas bien
Decir las cosas bien, tener en la pluma el don exquslto de la gracia y en el pensamiento la inmaculada linfa de luz donde se ba&nt…
Árboles petrificados
Es de noche, estoy acostada y sola. Todo pesa sobre mí como un aire muerto; las cuatro paredes me caen encima como el silencio y la s…
Vida retirada
¡Qué descansada vida
la del que huye del mundanal ruido,
y sigue la escondida
senda, por d…