Ramón Gómez de la Serna
El día 32
Ya no van a quedar más hojas del almanaque.
Era nuestra última fortuna. Dentro de un rato estaremos arruinados.
…
Yo vi matar a aquella mujer
En la habitación iluminada de aquel piso vi matar a aquella mujer.
El que la mató, le dio veinte puñaladas, q…
Aquella muerta
Aquella muerta me dijo:
-¿No me conoces?... Pues me debías conocer... Has besado mi pelo en la trenza postiza de la otra.
Traspaso de los sueños
De pronto dejó de tener pesadillas y se sintió aliviado, pues habían llegado ya a ser una proyección obsedante …
La cleptómana de cucharillas
Era poderosa y aristocrática, pero tenía la obsesión de las cucharillas.
Es esa una cleptomanía co…
El que se los comió
Parece que ha habido un hombre de instintos temerarios que se ha comido unos senos de mujer, como se comen unas naranjas sin mondarlas ni re…
Los senos de verdadero Sévres
En casa del anticuario apareció la fina mujer, cuya cintura se cimbreaba en la luz.
—¿Qué desea? ¿Me trae alg&u…
Sabe a mariposa
LLegó a la gran bodega el supercatador, y cuando le dieron a probar el caldo rubio del jerez nuevo, dijo sin dubitación alguna…
Aparición del tritón
La bella joven se reía tanto después del baño a la orilla del mar, que como la risa es la mayor provocadora de la curi…