Gothic Fiction
Mi hermana Antonia
I
¡Santiago de Galicia ha sido uno de los santuarios del mundo, y las almas todavía guardan allí los ojos atento…
La ganadera
No podía el cura de Penalouca dormir tranquilo; le atormentaba no saber si cumplía su misión de párroco y de cri…
El loco de los relojes
Con este nombre designaban en uno de nuestros primeros manicomios a un pobre demente, que antes de serlo se llamaba D. Isidoro Val…
Fausto
En este tradicional poema de la literatura gauchesca argentina, el gaucho Anastasio "el Pollo" se encontró con su amigo Lag…
El verdugo
El campanario del pueblecito de Menda acaba de dar las doce. En aquel momento de la noche, un joven oficial francés, apoyado en el p…
El fantasma
Para Balbino Dávalos
EL Desierto de los Leones es uno de los sitios más hermosos de la República Mexicana.
Im…
Un ejemplo
Amaro era un santo ermitaño que por aquel tiempo vivía en el monte vida penitente. Cierta tarde, hall&aacu…
El barco fantasma
Por los lentos ríos amazónicos navega un barco fantasma, en misteriosos tratos con la sombra,
pues siempre se lo ha encontrado…
Al otro lado de la pared
Hace muchos años, cuando iba de Hong Kong a Nueva York pasé una semana en San Francisco. Hacía mucho tiempo que no hab&…
La tortura por la esperanza
A Monsieur Édouard Nieter
Oh, una voz, una voz, para gritar!
Edgar Poe: El pozo y el péndulo
Al atardecer, el venerable Pedro …
Las moscas
Al rozar el monte, los hombres tumbaron el año anterior este árbol, cuyo tronco yace en toda su extensión aplastado co…
El talismán
La presente historia, aunque verídica, no puede leerse a la claridad del sol. Te lo advierto, lector, no vayas a llamarte a enga&ntil…
Más allá
Yo estaba desesperada -dijo la voz-. Mis padres se oponían rotundamente a que tuviera amores con él, y habían llegado a…
La dama blanca
I
Tiene la humanidad ocurrencias extraordinarias, caprichos verdaderamente raros, excentricidades artísticas, cuya explicació…
El árbol del orgullo
Si bajan a la Costa de Berbería, donde se estrecha la última cuña de los bosques entre el desierto y el gran mar sin ma…
Las rayas
...-"En resumen, yo creo que las palabras valen tanto, materialmente, como la propia cosa significada, y son capaces de crearla…
Un viejo verde
Oíd un cuento... ¿Que no le queréis naturalista? ¡Oh, no! será idealista, imposible... romántico.
*…
Los cazadores de ratas
Una siesta de invierno, las víboras de cascabel, que dormían extendidas sobre la greda, se arrollaron bruscamente al oí…
El gato de Baudelaire
¿Usted sabe que Baudelaire tenía un gato? ¡Oh! un gato hermosísimo, de pelo negro, suave y brillante como…
La leyenda de San Julian el hospitalario
Los padres de Julián habitaban un castillo, situado en la ladera de una colina, en medio de los bosques. Las cuatro torres de los &…