Gothic Fiction
La mujer de piedra
II
Por qué durante los catorce o quince días que llevaba de residencia en aquella población, aunque continuamente estu…
El resucitado
Crónica de la época del trigésimo segundo virrey
A principios del actual siglo existía en la Recolección …
El rey de la máscara
El cura de San Rosendo de Gondar, un viejo magro y astuto, de perfil monástico y ojos enfoscados y parduscos como de alimaña m…
Otro caso de vampirismo
Es una tertulia «daurevillesca» reunida
bajo la fronda de un paseo. Lejanamente, entre los arabescos de hojas, algunos…
Pesadillas
La luz de una lámpara verde suspendida en medio del dormitorio, envolvía los muebles en una soñolienta hopalanda lumin…
La mujer alta
V
--Os hago gracia, mis queridos amigos --continuó Gabriel--, de las reflexiones y argumentos que emplearía yo para ver…
El invitado ambicioso
Este suceso se inició al caer la tarde de un día de septiembre. En aquel momento se hallaba la familia congregada alrededor de…
El amor y la muerte
Con gran frecuencia ocurren los llamados crímenes de amor.
Relatan los periódicos casi a diario sucesos dramáti…
La araña
Jueves, 17 de marzo.
Me encuentro en un notable estado de excitación. Ya no hablo con nadie; apenas doy los buenos días a la s…
La mancha indeleble
Todos los que habían cruzado la puerta antes que yo habían entregado sus cabezas, y yo las veía colocadas en una larga …
El Retrato Oval
El retrato oval es un relato corto escrito por el escritor norteamericano Edgar Allan Poe. Se escribió en el año 1842 y su t&i…
La inolvidable
A Enrique Henríquez
Tic-tic. Tic-tic.
¿Quién osaba turbar con aquel ruido el sopor de la siesta?
No sería por c…
Le Diable dans le beffroi
Au Fil des Lectures. Nouvelle fantastique d'Edgar Allan Poe lue par Éric (30 min). « Autour de la lisière de la vall&eac…
El sueño de un reo de muerte
Una mañana, al salir de casa, hirió mis oídos el repique agudo y estridente de una campanilla. Llevé la mano a…
La aparición de Mrs Veal
Este asunto es tan extraño en todas sus circunstancias y lo sé de
fuentes tan autorizadas, que jamás lectura o …
El ánima sola
Ni una vez, ni una, se acusó a sí propio el licenciado de la tragedia del castillo. A raíz del pero, tembl&…
La sombra
Porque el que se ensalzare será humillado, y el que se humillare será ensalzado.
(S. Mateo, v. XII, c. XIII.)
Hab…
Los que ignoran que están muertos
Los muertos — me había dicho varias veces mi amigo el viejecito espiritista, y por mi parte había encontrado, varias veces tam…
La amortajada
Ahora sólo queda, cerca de ella, el marido de María Griselda.
¡Cómo es posible que ella también llame a su…
La madre loca
Un día que visitaba yo un manicomio, el médico que me acompañaba me dijo:
- Le voy a enseñar una celda donde un…