Alba
Solo
Fresnedo dormía profundamente su siesta acostumbrada. Al lado del diván estaba el velador maqueado, manchado de ceniza de ciga…
Lo que es la Navidad a medida que envejecemos
Hubo un tiempo en el que, para la mayoría de nosotros, el día de Navidad envolvía nuestro limitado mundo como un anill…
Más allá de los límites
El amor ignora las castas y el sueño ignora si el lecho está roto.
Fui en busca del amor y me perdí.
Proverbio hind&ua…
Romance sonámbulo
Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar,
y el caballo en la montañ…
Noche oscura del alma
Sirena
Tengo la convicción de que no existes
y sin embargo te oigo cada noche
te invento a veces con mi vanidad
o mi desolación o m…
Besos
Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay …
Rinconete y Cortadillo
(Sección 2)
En esto, Cortado y Rincón se dieron tan buena maña en servir a los caminantes, que lo más del camin…
Un pesimista
Reclinado en un banco de hierro, el más solitario del paseo, meditaba Tiburcio, procurando desenredar la maraña de sus cavila…
El verdugo
El campanario del pueblecito de Menda acaba de dar las doce. En aquel momento de la noche, un joven oficial francés, apoyado en el p…
Vida nueva
La señora Manolita, vecina insigne de un pueblo andaluz, había muerto de ochenta y siete años, única enfermedad …
Romance del enamorado y la muerte
Encender una hoguera
La jaula
Afuera hay sol.
No es más que un sol
Pero los hombres lo miran
Y después cantan.
Yo no sé del sol.
…
Leyenda china
Esto se cuenta acerca de Meng Hsie.
Cuando supo que últimamente los artistas jóvenes se ejercitaban en colocarse cabeza abajo,…
El beso
2
En la época a que se remonta la relación de esta historia, tan verídica como extraordinaria,, lo mismo que al present…
El licenciado Vidriera
(Sección 3)
Cuando esto decía, estaba a la puerta de un boticario, y, volviéndose al dueño, le dijo:
Vues…
El amar y el querer
Al otro lado de la pared
Hace muchos años, cuando iba de Hong Kong a Nueva York pasé una semana en San Francisco. Hacía mucho tiempo que no hab&…
Las dos doncellas
(Sección 5)
No se había aún dormido don Rafael, esperando a su hermana, por saber lo que le había pasad…